El futuro de la movilidad

Escribe: Juanjo Moreno
Fuente: Informe Road Tech (Economist Intelligence Unit)

La transformación del transporte está en marcha. Y a un ritmo mucho más rápido de lo que muchos esperaban. Las nuevas tecnologías aplicadas a la automoción, el big data y la economía compartida están cambiando la forma en que la gente se acerca al mundo del viaje. Estos avances, junto con el crecimiento de la población mundial, contribuirán a un aumento del número de coches que se traducirá en un tráfico insostenible.

Las principales consecuencias de este crecimiento del tráfico son la pérdida de productividad, el aumento de accidentes, la contaminación atmosférica y su negativo impacto en la salud pública. El Foro Económico Mundial (WEF) estima que el número de coches en todo el mundo, que actualmente es de un millardo, crecerá hasta los 4.000 millones en 2050. Además, los vehículos son responsables del 17% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2), además del dióxido de nitrógeno (NO2) y las partículas finas. Solo en la UE esto ha provocado 450.000 muertes prematuras, lo que cuesta a las economías de la región más de 1,4 billones de dólares al año.

 

 

Fuente: Informe Road Tech elaborado por Economist Intelligence Unit (EIU) y promovido por Abertis
Puedes ver el informe completo en: www.abertis.com/es/roadtechreport

En consecuencia, la infraestructura vial se está redefiniendo. Si antes se limitaba a componentes físicos, como barreras y señales de tráfico, ahora incluye componentes como las redes inalámbricas y la inteligencia artificial. Entre otras posibilidades, esta infraestructura inteligente es un facilitador esencial de los vehículos autónomos, que prometen reducir la incidencia de accidentes de tráfico en un 90%. Además, la gestión dinámica del tráfico, a través de técnicas como la medición de rampa y el control de carriles dinámicos, tiene el potencial de reducir la congestión y la contaminación.

La superficie de la carretera en sí es el foco de una buena parte de estas innovaciones.

Sin embargo, no todas las técnicas inteligentes de gestión del tráfico requieren una nueva infraestructura física de carreteras. Los datos recogidos en los teléfonos inteligentes de los conductores y, en algunos casos, las imágenes de satélite también se pueden utilizar para lograr un uso más eficiente de la carretera.

La superficie de la carretera en sí es el foco de una buena parte de estas innovaciones. Las carreteras cubren una gran proporción de la superficie terrestre de la tierra, especialmente en las ciudades, y un número considerable de tecnologías emergentes prometen convertir este activo, antes pasivo, en algo más productivo. Por ejemplo, las carreteras y las aceras pueden estar equipadas con paneles solares recubiertos con pequeñas partículas de vidrio que permitan caminar o ser conducidos. Los sistemas piezoeléctricos pueden utilizarse para generar electricidad a partir de la presión aplicada por los vehículos que circulan sobre las superficies de las calzadas. Además, se está investigando la posibilidad de utilizar materiales alternativos para reducir el impacto ambiental de la construcción de carreteras.

Los próximos 5-10 años serán cruciales para determinar el futuro de las vías del mundo. Las normas técnicas y los marcos reglamentarios que se están elaborando en la actualidad constituirán la forma en que se construirán y gestionarán las carreteras durante los próximos años. Los encargados de formular políticas que desean captar las oportunidades que la tecnología ofrece para mejorar la seguridad, la sostenibilidad y la eficiencia de las carreteras deben involucrarse en este proceso más pronto que tarde. Pero ¿qué pasaría si no se toman las medidas adecuadas?

 

2030: el deber cumplido

Estamos en 2030. Las carreteras de todo el mundo son más inteligentes, limpias y seguras. La tasa de productividad se ha incrementado, los puntos de recarga de energía eléctrica superan a las gasolineras, la omnipresente conectividad ha acelerado el uso de vehículos autónomos y las soluciones energéticas innovadoras, como las carreteras piezoeléctricas, han contribuido a conseguir los objetivos mundiales de sostenibilidad.

 

 

La infraestructura vial es más inteligente

– Los atascos ya no son un tiempo muerto. El intercambio de datos entre carreteras, vehículos y usuarios  ha reducido la pérdida de tiempo y aumentado la productividad.

– El factor humano ha perdido importancia. Las tecnologías de asistencia inteligente de velocidad son más sofisticadas y combinan reconocimiento de velocidad externa con cámaras conectadas por GPS. La velocidad se gestiona automáticamente y no depende del conductor.

– Las empresas de señalización vial y los fabricantes de vehículos han desarrollado señalización dinámica que proporcione información en tiempo real sobre las condiciones de la carretera.

– Los teléfonos inteligentes proporcionan retroalimentación crítica sobre la calidad de las carreteras, que ayuda a los responsables de la carretera a centrarse en los trabajos de mantenimiento.

 

Los coches eléctricos se han popularizado en países ricos

– Los coches eléctricos ya son competitivos en precio, las baterías duran más y los Gobiernos invierten en infraestructuras.

– Ya hay más puntos de recarga eléctrica que gasolineras.

– Cada vez hay más vehículos eléctricos oficiales en los Gobiernos más adelantados.

– El transporte de mercancías se realiza por medio de camiones autónomos eléctricos, lo que mejora la eficacia de la cadena de suministro y reduce el impacto medioambiental.

– EEUU ha reducido las emisiones provocadas por el transporte en más de 500 millones de toneladas de CO2 respecto a 2014, y la UE, que se había propuesto reducir un 47% las emisiones de combustible, lo ha hecho en un 52%.

 

Conducción autónoma y carreteras más seguras e inteligentes

– Los vehículos autónomos representan el 40% en las carreteras de los países más avanzados, gracias a la conectividad inalámbrica a través de redes móviles 5G y 6G.

– Singapur y los Emiratos Árabes Unidos han hecho los deberes y han implementado una fuerte reforma de políticas públicas. Entre estas destaca la implantación de vehículos autónomos en su sistema de transporte. Además, uno de cada cuatro vehículos privados ya cuenta con el sistema de conducción autónoma, lo que resulta especialmente importante en un país como los Emiratos, con uno de los índices de accidentes en carretera más altos del mundo.

– Gracias, en parte, a la mejora de la seguridad de los vehículos, el número total de muertes por accidentes de tráfico ha descendido a los 800.000 al año, frente a los 1,25 millones de personas que perdían la vida en carreteras de todo el mundo hace 15 años.

– Nike ha incorporado en sus zapatillas un chip que establece una comunicación con vehículos conectados para hacer que estos frenen y se apaguen cuando detecten la presencia de un peatón a menos de un metro de radio.

Soluciones energéticas innovadoras, como las carreteras piezoeléctricas o las que incorporan paneles solares en el firme, han hecho que las infraestructuras de transporte dejen de ser algo peligroso y contaminante.

Carreteras transformadas en fuentes de energía

– Soluciones energéticas innovadoras, como las carreteras piezoeléctricas o las que incorporan paneles solares en el firme, han hecho que las infraestructuras de transporte dejen de ser algo peligroso y contaminante y se conviertan en aliados en la lucha por conseguir los objetivos de sostenibilidad global deseados.

– Los paneles solares forman parte ya del paisaje de muchas carreteras principales y secundarias, especialmente en zonas soleadas como California, Florida y Texas, en EEUU, Australia, Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos. Y no solo en las carreteras, sino también en los techos de los parkings de automóviles. China se ha convertido en líder mundial en la industria de fabricación y producción de paneles solares.

– Las carreteras piezoeléctricas, que derivan la energía del propio esfuerzo mecánico ejercido por los vehículos, avanzan como una innovadora fuente de energía en países como Francia, Israel, Países Bajos y ciudades del Golfo Pérsico.

 

2030: Mucho ruido y pocas nueces

Las cosas no han cambiado tanto en este 2030. Una vista a los sistemas de carreteras actuales muestran un panorama similar al del siglo pasado: el negro asfalto no ha dejado de ser el protagonista de nuestras carreteras. Las emisiones de vehículos son más altas que nunca en todo el mundo. De nada han servido los esfuerzos para lograr parar el cambio climático y mejorar la salud de las personas ante la mala calidad del aire. Los accidentes de tráfico en los países en desarrollo han aumentado y los atascos de tráfico arrastran el crecimiento económico, tanto en los países ricos como en los pobres.

Tráfico: un problema económico, medioambiental y de salud pública

– Aunque las tecnologías de sensor de carretera, que monitorizan y gestionan los flujos de tráfico, han recibido la inversión de varios Gobiernos, lo cierto es que solo se ha producido en unos cuantos mercados avanzados y exclusivamente en áreas urbanas, algo claramente insuficiente.

– Se recopila una gran cantidad de datos de los teléfonos inteligentes, vehículos conectados y de la propia infraestructura de carreteras, pero los problemas en torno a la privacidad y la seguridad en el uso de estos datos evitan que puedan ser utilizados y compartidos para mejorar el flujo del tráfico.

– El coste medioambiental del tráfico por carretera continúa creciendo. La lista de ciudades más afectadas por la contaminación aparece liderada por México DF, donde los vehículos son responsables de más del 50% de los gases de efecto invernadero, gracias a un aumento del 4% en las ventas de coches. Otras ciudades que en mayor medida padecen estos efectos son Río de Janeiro y Bucarest.

– Los países incumplen los objetivos establecidos en el Acuerdo de París de 2015 debido a que los fabricantes de vehículos no han mejorado las emisiones contaminantes. Las emisiones de CO2 procedentes del transporte por carretera siguen creciendo y, si en 2015 representaban el 22%, en este 2030 ya representan el 30% del total.

– El empeoramiento de la contaminación atmosférica causado por los tubos de escape de los vehículos ha provocado un aumento en las enfermedades crónicas, como el asma, la obstrucción pulmonar crónica y el cáncer.

El crecimiento del tráfico ha producido la pérdida de productividad, el aumento de accidentes, la contaminación atmosférica y su negativo impacto en la salud pública.

El estancamiento de los coches eléctricos

– Dirigido por los gustos de Tesla, Ford y Toyota son las únicas marcas que han mantenido cierta inversión en el desarrollo de vehículos eléctricos, de ahí que estos representen solo el 4% de las ventas globales de automóviles. El dominio de los coches de gasolina y gasoil sigue siendo total y absoluto.

– Las autoridades de transporte y las empresas de automoción tienen muy claro los beneficios de los coches eléctricos, sin embargo no se ponen de acuerdo en quién debe pagar las instalaciones de recarga. Por un lado, los gobiernos son reacios a invertir hasta que exista una masa crítica de vehículos eléctricos en las carreteras. Y por otro, el sector privado no quiere convertir el coche eléctrico en un producto masivo hasta que no existan suficientes instalaciones de recarga accesibles al público.

– La eliminación de los subsidios gubernamentales se traduce en una caída de las ventas de los coches eléctricos. La industria no ha conseguido reducir el coste de las baterías, que es el mayor obstáculo para poder reducir los precios de los vehículos eléctricos. Algunas empresas han empezado a trabajar con formatos de iones de litio, pero no se ha dado un avance científico claro para lanzar baterías compactas, seguras y de alta densidad de energía.

– El dominio continuo de los automóviles alimentados con petróleo ha provocado un empeoramiento en las tendencias mundiales de la contaminación del aire urbano. En ciudades del Golfo y Asia Sudoriental, los niveles de contaminación están diez veces por encima de los niveles recomendados por los organismos oficiales. El motivo: el enriquecimiento de muchos países ha hecho que lo que antes resultaba imposible, tener un vehículo en propiedad, ahora se haya generalizado.

 

¿Tráfico o vida?

– Los países han desinvertido en tecnología vial relacionada con la seguridad y las muertes y discapacidades provocadas por accidentes de tráfico en todo el mundo se han duplicado desde 2015, cuando se producían 1,25 millones de muertes al año. El problema empeora en los países en desarrollo debido a la mala señalización vial y a la débil aplicación de la ley en las carreteras, combinada con la rápida urbanización y el aumento de la propiedad de automóviles.

– Los automóviles autónomos prometen mejorar la seguridad vial dramáticamente, pero una serie de accidentes ha provocado la negativa de los legisladores a autorizar la fabricación de vehículos autónomos en masa.

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